27 de Abril del 2017
Recuerdo cuando llegó Ricardo Peláez al ‘nido’. Era noviembre del 2011 y el América se había adjudicado otra temporada deleznable bajo el mando del presidente Michel Bauer. Casi colero general y con un torneo más sin clasificar a la Liguilla del futbol mexicano. El equipo necesitaba un cambio urgente, fue ahí cuando Ricardo era anunciado por Yon de Luisa como el nuevo presidente deportivo.
Llegó sin prometer hacer otra cosa que trabajar con humildad y honestidad. No dijo que los haría campeones, ni nada por el estilo. Sabía la responsabilidad que estaba asumiendo. Sabía que lo primero que debía hacer era rodearse de gente de su confianza e intentar, antes que nada, que el equipo regresara a la Liguilla.
Y qué manera de lograrlo. Cinco años (11 torneos) más tarde, el Club América nunca dejó de asistir a la fiesta grande. Después de que lograba su objetivo a corto plazo, venía el segundo, hacer más de 30 puntos por torneo. El conjunto americanista logró superar los 30 puntos en 5 de las 10 chances que tuvo (en este campeonato aún puede lograrlo).
Bajo su cargo estuvieron 5 técnicos diferentes, 4 de ellos lograron un título con la institución. La Volpe -quien ha sido el único sin título con Peláez- se quedó a pocos segundos de conseguir el trofeo el torneo pasado.
Con los datos anteriormente escritos busco dar un contexto a lo conseguido por Ricardo Peláez en el Club América. No sólo le dio 4 títulos (2 de Liga y 2 de Concachampions) en 5 años, o llegó a 6 finales durante su gestión. Lo más importante que hizo Ricardo Peláez fue el regresarle a un equipo como el Club América el protagonismo y prestigio que merece.
Es un tipo iracundo, pero también es inteligente y trabajador. Al América le dio de vuelta ese deseo de estar en lo más alto. Las formas que tuvo muchas veces no fueron las mejores, dejó ir jugadores vitales, trajo técnicos que no eran asociados con la filosofía de espectáculo acorde a la historia americanista y muchas veces pecó de mantener un discurso «queda bien». Imposible olvidar la pobre celebración del centenario del club de parte de la directiva.
Pero nadie puede negar que es de los presidentes que mejores resultados ha entregado en la historia del club. Me quedo con lo que fue, una persona valiente, que tomó al equipo en una situación desastrosa y al momento de decir adiós lo deja donde debe de estar, en los primeros planos y dentro de la Liguilla.
Como el tipo sabio que es, Ricardo elige el mejor momento para tomarse un descanso. El equipo aún lucha por el título y da tiempo a que el dueño del club pueda elegir a su reemplazo. No olvidaré que fue él quién le devolvió al Club América las ganas de ser un gigante otra vez.
¡Abrazo de gol a todos! Y no lo olviden, de primera siempre será más espectacular…
Andres Espinoza
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